La aparente democracia de Ciudadanos

Durante los días 4 y 5 de febrero de 2017, el partido Ciudadanos ha celebrado su congreso con vistas a reelegir los cargos orgánicos y a determinar la línea ideológica a seguir en adelante. Aunque este proceso interno se ha visto eclipsado por los de Podemos y Partido Popular, es digno de análisis, para comprobar si estamos ante el partido más democrático de España y uno de los más democráticos de Europa, tal como defiende el propio Albert Rivera. Alerta spoiler: No.

LA LIBERALIDAD NÚMERICA Y EL SUFRAGIO CENSITARIO

El sistema a seguir ha sido el de la elección de compromisarios por territorios, en proporción al apoyo que tenían las distintas alternativas. Había dos alternativas: España ciudadana (defendida por el equipo de Albert Ribera) y Mejor Unidos (liderada por el diputado catalán Jordi Cañas). En Catalunya, origen de la organización, tuvo más apoyo la oposición a Rivera, pero acabaron siendo una minoría en el total acumulado del Estado.

Estaban llamadas a votar 20.065 personas de las 30.000 personas afiliadas. Solo podían votar las personas que están al corriente del pago de las cuotas, siendo la cuota anual, de 120 euros, la más cara de los 4 principales partidos estatales. Esto añade cierto elitismo a la hora de filtrar la participación, pues solo participa el que paga, siendo una cantidad nada desdeñable en estos tiempos. Como comentaremos más adelante, se ha ensalzado el liberalismo del siglo XIX, puede que por eso se aplique de manera interna una suerte de sufragio censitario. Finalmente, Albert Rivera fue elegido presidente del partido con un 87,3% de los votos, habiendo una participación del 34,3% (de los 20.065, votaron 6.874).

LA FICCIÓN DEL GIRO IDEOLÓGICO

Una decisión muy llamativa ha sido la de abandonar la socialdemocracia (si es que estuvieron ahí en algún momento), para arrimarse al liberalismo progresista europeo. Hay que recalcar el discurso de Rivera, reclamando la vuelta al liberalismo de la Constitución de Cádiz de 1812. Es dificil que resulte coherente llamarte progresista, al tiempo que reclamas la vuelta a los valores del siglo XIX. También han pasado de considerarse un partido laico a uno aconfesional (otro signo de progresismo).

Es posible que la consideración de si eres socialdemócrata o no dependa de criterios subjetivos. Los datos del CIS reflejan una clara tendencia sobre la percepción de los españoles. Desde que es un partido de ámbito estatal, los votates han ido moviendo la posición de Ciudadanos en la escala ideológica. En el año 2014, la deliberada indefinición consiguió que fuera percibido como un partido de centro. A lo largo de los años 2015 y 2016, ha ido trasladándose, a ojos de la población, al espacio del centro-derecha. Este viaje tiene más que ver con que la población va conociendo mejor al partido, más que con una declaración de cambio ideológico. Digamos que este congreso ha venido a reconocer lo que los votantes ya han descubierto a lo largo de estos años, que se trata de un partido liberal, propio del centro-derecha tradicional.

Algunas voces ya anuncian las posibles consecuencias que podría tener este cambio ideológico. De hecho, en Catalunya, las bases del partido parecen estar más identificadas con el espacio tradicional del centro-izquierda, cuestión reflejada en el apoyo mayoritario a la corriente de Mejor Unidos, que defendía mantenerse en el liberalismo socialdemócrata (habría que pensar si esta combinación es posible). Por tanto, el sector crítico está preocupado por una posible fuga de los votantes progresistas de Catalunya debido a la declaración de abandono de la socialdemocracia.

LA PENALIZACIÓN DE LA DISIDENCIA Y LA ELIMINACIÓN DE LA OPOSICIÓN

Una cuestión polémica ha sido la de incluir en los estatutos sanciones para las personas afiliadas que actúen en contra del partido. La motivación es la de evitar que grupos organizados se afilien al partido y puedan dañarle desde dentro. Lo cual tiene más de paranoia que de realidad, o más bien, supone una justificación bastante pobre para limitar la libertad de expresión de los afiliados al partido.

Por otro lado, en el Consejo General, órgano equivalente al Comité federal del PSOE o al Consejo Ciudadano de Podemos, que está formado por 125 personas, todas las elegidas, las 125, son afines al equipo de Rivera. Por tanto, la corriente crítica se queda sin representación en este órgano. Es decir, en el Consejo General solo hay representación de la corriente ganadora, lo cual supone, de facto, una eliminación de toda oposición en los órganos del partido.

CONCLUSIONES

El Congreso de Cs se ha caracterizado por los siguientes aspectos:

– la utilización del sufragio censitario (solo vota quien tiene unas características económicas); – la poca participación de sus militantes, pues, de 20065 militantes con derecho a voto, una participación de 6874, que representan algo más de un tercio, se antoja escasa;

– la representación de un cambio ideológico. Que no es tal cambio, si no, más bien, un reconocimiento de lo que los votantes ya habían percibido, que siempre fueron un partido de centro-derecha;

– la eliminación de toda oposición a la corriente dominante. Todo el Consejo está ocupado por las personas afines al presidente del partido. Mientras se habla de purgas en otras formaciones, parece que en Ciudadanos saben muy bien como eliminar a los opositores del líder;

– la introducción de sanciones a los afiliados que se expresen en contra del partido. Dicho de otra forma, se coarta la libertad de expresión de los militantes.

Personalmente, no creo que sean las características del partido más democrático de España y uno de los más democráticos de Europa, tal como el bueno de Albert presumía. La limitación de la participación, el elitismo y la penalización de las opiniones discrepantes no es democrático. Cosas Ciudadanos, un partido que vive en la contradicción, propia de quien tiene que confundir para convencer.

Fuente: La Casa de Maquiavelo

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