El patrimonio de Podemos

Podemos, un partido que nació, creció y se financió gracias a millones de personas. Gente que aportó a este proyecto todo lo que pudo: ideas, iniciativas, debates, dinero, esfuerzo y muchos tiempo. La mayoría lo ha hecho de forma voluntaria, desde la sombra y desinteresada. Su único interés era el interés general, el sentido común y el bien de este país.

Sin todas estas personas, en las calles, en el mundo virtual y en ambas, Podemos no podía salir adelante, ni siquiera podía ser -nada menos- la tercera fuerza política en tan poco tiempo. Lo único que se ha pedido a las y los gestores de la formación morada es su compromiso, lealtad al proyecto e implicación. Que se mantenga encendida a su única -y última- llama de ilusión, de cambio y de un posible país mejor. No se pidieron milagros, la gente es más realista y consciente de la dificultad del momento que de lo que parece.

Pero estas personas, de ninguna manera, van a permitir, ni entender a que se apague a su llama de una forma tan absurda e irresponsable.

El patrimonio de Podemos es ésta gente que ha confiado en tiempos en que ya no se podía confiar en nadie. Esto supone una gran responsabilidad política, social y moral para Podemos. Las y los gestores, deben de ser conscientes de ello, olvidarlo e ignorar a su gente sería imperdonable.

¡A este patrimonio, no se le puede desgastar así!

Podemos es su palabra, su compromiso y su coherencia. Si deja de serlo, dejará de ser Podemos. Se convertirá en un partido más, abatido por este Régimen corrupto. Seguramente, sus adversarios brindarán su fracaso, entre risas, copas y puros no le dedicarían ni un minuto de silencio. Pasar de querer asaltar los cielos al suicidio, además de una forma tan deliberada y gratuita, pasaría a la historia. El fracaso del proyecto sería terrible para la sociedad, será una victoria aplastante de los que gritaban que “no se puede”.

Podemos ha venido a regenerar la política, cambiar el país y aportar más democracia y transparencia. No es un partido de profesionales, ni debe ser un partido de ingenuos y novatos. La verdadera guerra no debe librarse dentro de Podemos, ahí solo cabe el debate constructivo, los “enemigos” los tenemos esperando fuera. Con toda su armadura, nos esperan sentados, aburridos, viendo cómo nos estamos “matando” el uno al otro, dentro de nuestra casa y sin siquiera ensuciarles las botas con nuestra sangre.

¿Hasta cuándo?¿Hasta lograr cargarse a los Falsos Enemigos -compañeros- por el poder y darse cuenta de que esta guerra estaba ya perdida cuando empezó? Sería demasiado tarde para darse cuenta de ello.

Si algo nos caracteriza en Podemos, es nuestra lealtad al proyecto, no a las personas. Nuestra disposición para defender los mandatos sean de la “corriente” que sean, con o sin cargos. Nuestra capacidad de sacrificio, entendimiento, de superar nuestras diferencias en defensa del sentido común. No solo el sentido común dentro del partido, sino él de toda una sociedad, que es el eje de nuestra existencia. Una sociedad que nos está esperando para defenderla y seducirla codo con codo, cueste lo que cueste.

Nuestra coherencia nos hace diferentes, nos mantiene bastante alejados de la vieja política y de nuestros adversarios. Es nuestro aval ante la ciudadanía. No se debe hablar de democracia y desprestigiar a los órganos democráticos o interpretar mal sus decisiones -gusten o no-. No se puede hablar de fraternidad y utilizar todos los medios para descalificar a antagónicos. No se puede hablar de purga cada vez que se decide destituir a afines según las reglas del juego. No se puede aprovecharse de su cargo e impedir a otros cargos responder, negándoles su derecho a la réplica. No se puede hablar de entendimiento y mezclar procesos para sacar conclusiones falsas desde la confusión, que además es insultante para la inteligencia. No se puede confundir la pluralidad con la estructuración orgánica de los equipos de trabajo. No se puede hablar de debate y simplificar o interpretar de una forma interesada a lo que vota o diga la militancia. Si queremos ganar juntos, ganaremos, no importa dónde estamos, ni que cargo desempeñamos o no. El cambio lo consigue la calle, la gente y las bases, el cargo nunca es un fin, solo es la herramienta para traducir a este cambio en realidad política. Tampoco se puede prometer en campaña lo que no se respete después. Ni se puede tardar en dar explicaciones para zanjar polémicas por pequeñas que sean. Siempre se puede consultar a las bases ante la duda y el conflicto. Es siempre recomendable incorporar a antagónicos para enriquecer el debate y el trabajo, aprovechar de su talento e inspirarse de ellos.

¿Cómo le vamos a explicar a la gente que no hemos sabido mantener a su llama encendida?¿Con qué excusas y justificaciones? Llegado el momento -esperemos que no llegue-, nada de lo que estamos haciendo convencerá a la gente en absoluto y tendrá toda la razón para no perdonarnos.

Si dejamos de escuchar a nuestra gente, si dejamos de respetar a sus mandatos y a sus reglas, si nos ponemos a defender a nuestros intereses desde nuestras propias reglas y lógicas, si dejamos a defenderla y nos ponemos a defendernos unos de otros, esta gente también nos dejará de escuchar, creer y defender, tarde o temprano.

No era fácil ilusionar a la gente, pero desilusionarla, es de lo más fácil que pueda haber.

Ni somos el PSOE de Susana, ni IU de Gaspar, ni el Partido Comunista, ni somos Leninistas. Somos: Podemos.

¡Cuidemos a nuestro patrimonio! El capital de la gente, seducida y por seducir.

Esparroquí

Esparroquí

Pienso con mi Teclado, sin Filtros, con Criterios! Que se escapen estos pensamientos ¿Qué más da?! Quien siembra miseria, no es el que siempre recoge su cólera! Creador de Casos-Aislados.com

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