Sentencia pionera contra la homofobia.

Un joven de 19 años ha estado siendo víctima de acoso hómofobo durante cuatro años en su instituto de Barcelona. Declara que comenzaron con insultos (maricón, marginado), después los empujones, los golpes, le intentaron tirar de un vehículo en marcha e intentaron meterle un balón por el culo por el simple hecho de su orientación sexual.

Este joven llegó a caer en depresión, estando 897 días en tratamiento por un trastorno adaptativo y con ansiedad, además estuvo a punto de suicidarse.Todo esto comenzó cuando tenía 11 años y tuvo que aguantar todas estas situaciones durante cuatro años.

El joven acudió a los profesores del centro pero estos no le hicieron caso alguno, declarando que eran “juegos de niños” y le restaban importancia. Ahora el colegio debe indemnizarle con 51.000 euros, más los intereses por no haber tomado las medidas de control y vigilancia necesarias.

El colegio argumenta que hicieron todo lo posible por arreglar este problema, la directora dice que se trató en tutorías, con el psicólogo del colegio y un inspector, el niño, ahora universitario, dice lo contrario. La madre declaraba que su hijo llegaba a casa con golpes, no dormía, que tenía miedo y que se quería morir.

Las entidades LGTB piden que la ley contra la homofobia incluya un régimen de sanciones. ¿Cuántos jóvenes más tienen que ser víctimas de compañeros homófobos para que la sociedad reaccione?¿Por qué sus compañeros no han ido a defenderle? Son respuestas que no sabremos hasta dentro de mucho tiempo.

Al continuar navegando en Digo-Yo.es estás aceptando la política de cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar