¡Se me acaba la batería!

Una de las principales preocupaciones de los adolescentes de hoy en día, que se acabe la batería de sus teléfonos móviles. No más fotos, no más videos, no más mensajes, no más tweets, todo eso se les acaba durante unas horas y favorece la aparición de sentimientos como soledad o nerviosismo por el hecho de no poder compartir todo lo que están haciendo o diciendo. Una de cada dos personas afirma que no podría vivir sin su teléfono móvil y esto deja en evidencia la adicción que sufrimos hacia estos aparatos inteligentes. Cuando aplicaciones como Whatsapp dejan de funcionar durante unos minutos, el resto de redes sociales se llenan de mensajes en el que se ven reflejados estos grado de adicción. Tendinitis en las manos, nerviosismo o insomnio, ¿es esto lo que queremos? El mayor problema de estos aparatos es la posibilidad de conectarse a internet desde ellos. Desde 1999, cuando apareció esa posibilidad, han pasado únicamente 15 años. En ese tiempo han aparecido estas nuevas “enfermedades”, ¿qué ocurrirá cuando llevemos 50? ¿Aparecerán enfermedades más graves?

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