Política vs juventud

Tras años de anestesia colectiva sobre la gestión de lo público y tras movimientos pacíficos y reivindicativos (como el 15-M) o el surgimiento de nuevos factores políticos (como la irrupción de Podemos en las instituciones), el pueblo español empieza a tomar conciencia de que la política inunda todos los ámbitos de la vida cuotidiana y que es más necesario que nunca su participación en esta.

Hemos sufrido, probablemente, una 2º transición política. Nada continua igual que en 2011. Los ciudadanos, abochornados tras los innumerables escándalos de corrupción del viejo bipartidismo, empiezan a tomar mayor interés, como es lógico, sobre las decisiones de sus gobernantes. En qué se gastan cada céntimo, el por qué esta obra costó más del doble de lo presupuestado, la causa por la cuál el concejal de su pueblo está siendo investigado por corrupción política, son algunas de las preguntas que surgen en la mente de todos y todas.

Y surge un nuevo modelo de participación ciudadana, la política de calle. Y ante este nuevo suceso la juventud, siempre crítica y nunca impasible, muestra un mayor interés por el nuevo cambio de cultura política en España. Los jóvenes, siempre rebeldes y subversivos pero algo desorganizados en cuanto a estructura política nos referimos, empiezan a organizarse a través de círculos, asambleas o comités estudiantiles. Comienzan a difundir el mensaje entre sus compañeros de la necesidad de su participación en la vida política.

Ante esto, los partidos no pueden quedarse inmóviles, construyen estructuras para darles voz y tramitan proposiciones para rebajar la edad de sufragio a los 16 años, contentando de esta manera algunas de sus peticiones. Pero algunos partidos, con la excusa de que no son suficiente maduros para elegir qué políticas quieren que se apliquen en su país, deciden votar en contra, sabiendo que si no lo hacen podrán perder parte de un electorado potencial que, tradicionalmente, ha optado por partidos de izquierdas (un 44% de jóvenes de entre 18 y 34 años declaraba su intención de votar a Unidos Podemos para el 26-J).

Por tanto, creo que esta nueva transición política ha despertado interés, sobre las decisiones que les afectan en su día a día, a personas que nunca lo han tenido. Pienso que la política es un antídoto contra la marginalidad y la ignorancia. La política reflexiona, serena y crea lazos afectivos y de admiración entre personas que comparten ideales. Los jóvenes empiezan a hablar sobre la LOMCE, sobre los casos de corrupción, sobre quién ocupará la Presidencia del Gobierno, en aulas, en los patios, en sus escuelas. Y muchos jóvenes que tradicionalmente han estado desinteresados por la política de calle y que han podido caer en hábitos más bien poco sanos, han vivido con fortaleza como la política despliega sus garras e inevitablemente, se encuentran atrapados en discusiones y debates en los que son capaces de participar y aportar cosas útiles, ya que han ido construyendo su propia ideología gracias a programas de televisión, artículos de periódicos o, simplemente, leyendo a cuentas de Twitter que les cuentan de forma clara y amena lo que ocurre a su alrededor.

Y es que, dando voz a los que en unos años llegarán a ser los dirigentes de este país llamado España, construiremos un futuro del que todos nos sentamos orgullosos.

Al continuar navegando en Digo-Yo.es estás aceptando la política de cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar