NOOS toman el pelo

Este artículo no trata solamente del caso NOOS, básicamente porque aunque los bien pagados periodistas cortesanos pretendan hacernos creer que el caso Urdangarin es un asunto aislado dentro de una institución ejemplar, NO ES CIERTO. La corrupción y la impunidad son consustanciales a la monarquía, y el caso de la infanta Cristina y su marido no es más que el chocolate del loro. No han conseguido silenciarlo, venía mezclado con algunos casos de latrocinios a lo público tan escandalosos que por mucho que lo han intentado, nadie ha conseguido frenarlo. De modo, que no quedaba otra alternativa que levantar un cortafuegos para que la institución, que es de la que han vivido, viven y seguirán viviendo toda esta patulea de vagos coronados, se salve de la quema. Pero no somos idiotas, al menos no todos. ¿Alguien en su sano juicio puede creerse que la royal family al completo no estaba al tanto de lo que hacían los ¨empalmados¨?

¿Cuántas veces fue Juan Carlos al palacete de Pedralbes? ¿Cuántas veces fue Felipe? ¿De dónde pensaban que salía el dinero para pagar tanto lujo, tantos viajes y tanto derroche? TODOS sabían lo que Iñaki y Cristina estaban haciendo. Es más que evidente que el viejo rey ayudó a su hija en todo lo que pudo, y muy probablemente ni siquiera pensó que hacerlo estuviese mal. Un Sr. que llevaba años enredado en negocios turbios con empresarios corruptos y llevándose comisiones por cada barril de petróleo que le compramos a los países árabes (entre otras muchas irregularidades que no entraré a detallar) no iba a encontrar ningún inconveniente moral en que su hija nos robara. La codicia de esta gente no tiene límites, ya lo tenían todo, y aún así nos saquearon sin mesura ni conciencia. España es suya, y nuestro dinero también.

Durante todo el reinado de Juan Carlos, se dio un ignominioso pacto de silencio entre políticos y periodistas para cubrir las impudicias del rey, trataron al pueblo como a imbéciles, nos vendieron a una familia perfecta, a un monarca incuestionable, una ejemplaridad que nunca existió, un servicio a la patria falso y hasta un supuesto comportamiento heroico en un golpe de estado sobre el que cada vez se ciernen más dudas, y del que algún día, estoy segura, sabremos la infamante verdad.

Nos ocultaron una vida de lujos y excesos, las cacerías, los viajes, los yates, los regalos de dictadores asesinos, los Ferraris, los negocietes, los millones que acumulaba, las amantes que manteníamos entre todos. Porque hasta eso hemos pagado. Cada vez que el rey se encaprichaba de una señorita, NOSOTROS nos hacíamos cargo de su manutención. Y han sido muchas esas relaciones, y en algunos casos con inquietantes finales. Nunca sabremos que pasó cuando desvalijaron la casa de Bárbara Rey o con el suicidio de la embarazada Sandra Mozarowsky. La monarquía y todo lo que la rodea es farisea e hipócrita, se consideran por encima del bien y el mal, con derecho todo, incluso a cometer las más terribles vilezas. Se sienten legitimados para delinquir porque han mamado la impunidad desde la cuna. Vicios, lujuria, derroche, infidelidades, deslealtad, traiciones, muertes accidentales, negocios sucios, y hasta un presunto caso de violencia de género forman parte de la ejemplar vida de Juan Carlos I.

Felipe no es mucho mejor, un niñato mal criado que se coge una pataleta y se niega a recibir a Carme Forcadell en una clara dejación de funciones. ¿Para qué te pagamos preparao? ¿Sólo para repartir premios o acudir a cenas de gala? Cuando el nene se casó con Leti, por un momento fui tan ingenua de pensar que una tía independiente, trabajadora, ambiciosa, republicana declarada, feminista, atea, divorciada, que se había tirado todo lo tirable y que ha ejercido, presuntamente, su derecho al aborto, al menos y como mal menor, modernizaría un poco la casposa y caduca institución monárquica. Pues no sólo no lo ha hecho, sino que además ha asimilado como propia la impostura marca de la casa. No se si la monarquía corrompe moralmente a quienes adopta, o para incorporarse a ella uno ya tiene que venir predispuesto a corromperse. En cualquier caso, a las pruebas me remito. Cristina-Urdangarin-veranean-Pais-Vasco_TINIMA20120811_0034_18

Todo lo que tiene que ver con esa institución me produce una profunda aversión. Me resulta del todo incomprensible que alguien por simple derecho de nacimiento herede la jefatura del Estado, goce de prebendas y privilegios infinitos, de protección por parte de los medios de comunicación, de un respeto que de ninguna forma se han ganado y de un blindaje judicial hasta tal punto, que si Felipe, como en su momento ocurrió con Juan Carlos, matase a alguien, ni siquiera se le podría llegar a juzgar. Aún más difícil de entender es que haya personas que carguen con una suerte de complejo de inferioridad tal, que prefieran ser súbditos en vez de ciudadanos con igualdad de derechos. Aplauden entusiasmados los dispendios de los monarcas y toda su parentela, disculpan los negocios del rey con estafadores y con príncipes tiranos, las escapadas de la reina, los choriceos de la infanta lista y hasta a la fea la encuentran bonita. Si el rey quisiera ejercer el derecho de pernada con sus señoras seguramente les parecería un gran honor, se ofrecerían encantados a ejercer de mamporreros e incluso harían una fotografía de la ocasión para ponerla en el salón de su casa. No sé que me parece más grotesco, si la monarquía o los siervos que aceptan esa teórica superioridad.

El caso NOOS es una más de las obscenidades de este miserable país. Sólo gracias a la integridad del juez Castro, se ha conseguido, que la doña se siente en el banquillo. Lo que no significa que finalmente se haga justicia, porque los mismos que piden para la mujer de Torres dos años de cárcel se niegan a acusar a Cristina. La Abogacía del Estado nos dice en nuestra cara que el lema ¨Hacienda somos todos es sólo publicidad¨ , la Fiscalía se niega a acusarla, el fiscal Horrach llegó a diseñar un documento con la defensa que debía llevarse para asegurar su salvación, la Agencia Tributaria dice que no ha cometido delito, Rajoy declarando que ¨está convencido de que a la infanta le irá bien, los ¨republicanos¨ del PSOE apoyando leyes que blindan y protegen a la corona, ciertos medios intentando hacernos creer que la pobre Cristina es la primera engañada…Indignante.

Todos los Poderes del Estado se han humillado a si mismos y a un país entero para salvar el culo de la infanta, estamos ofreciendo al mundo un degradante espectáculo, otro más. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo hemos permitido que nuestras instituciones hayan acabado convertidas en burdeles?REPUBLICA 1931

En este país ya no cabe más basura, más cinismo, más indecencia ni más recochineo. No me alegro que Cristina esté sentada en el banquillo, sobre todo porque el verdadero culpable, el que ha permitido, amparado y propiciado todo esto jamás será juzgado. Cristina, lo único que ha hecho, es tomar ejemplo de lo que ha visto en su casa. ¿Quién le dice que no a un familiar del rey? Es inconcebible que en pleno S. XXI exista una institución donde alguien sea impune por ley.

La monarquía es anacrónica rancia y absurda, pero sobre todo es profundamente antidemocrática, no se somete al juicio periódico de las urnas, al control de los ciudadanos ni a la justicia y propicia el despotismo y la corrupción. Es una institución perversa porque atenta contra los principios básicos de igualdad y consagra los privilegios de una determinada familia por imposición dinástica. Para que una sociedad sea justa debe igualar posibilidades y reducir privilegios. La igualdad humana es un principio básico irrenunciable en cualquier democracia verdadera. La monarquía relega el mérito y el esfuerzo y nos manda el mensaje de que la sangre prima sobre el talento y el trabajo. No existe la sangre azul, no existen la superioridad de una estirpe sobre otra, no existe el designio divino. Noos siguen tomando el pelo.

TODOS LOS SERES HUMANOS NACEN LIBRES E IGUALES EN DIGNIDAD Y EN DERECHOS.

LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD…VIVA LA REPÚBLICA!!!

protestona1

Republicana, feminista, de izquierdas, peleona y un poco loca. Lo de protestona ya me lo llamaban mis padres desde chiquitita. Aún no me explico por qué.

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