No quiero politiqueos

El feminismo, en la actualidad y, al menos, en este país, tiene dos grandes luchas a las que hacer frente. Por un lado están los feminicidios, los asesinatos machistas, la violencia de género en definitiva. Por otro lado, la libertad y el respeto al cuerpo de las mujeres a la hora de decidir ser madres (reproducción asistida, la lucha de las lesbianas…) o no (aborto). Que gracias al Partido Popular se ha invertido la tendencia que teníamos hacia el avance en todos esos asuntos es más que evidente. Históricamente, todo desarrollo científico, médico y en derechos ha tenido que salir adelante peleando contra posiciones inmovilistas. Por eso, cada paso que se da es una victoria, pero es muy frágil hasta que no se asienta definitivamente en una sociedad, y se corre el riesgo de retroceder. Ahí está el divorcio, el matrimonio igualitario o el aborto. En este último, el PP ha conseguido dar un “pequeño” paso atrás en la parte que afecta a las menores, pero ha llegado tarde para desmontar la ley por completo, como quería el infame Gallardón. La sociedad no lo habría permitido y pronto se recuperará el terreno perdido que deja desprotegidas a un grupo concreto de chicas jóvenes a cambio de contentar a los votantes conservadores.

En este país, hasta no hace mucho, había sido el PSOE el que había encabezado el avance en estas materias, mejor o peor, pero fue el partido que gobernó sacando leyes como la reforma del aborto, la LIVG o el matrimonio igualitario, obviamente, con el empuje que le daban los colectivos que luchaban por cada avance y el apoyo de otros partidos.Sin embargo, su deriva hacia el neoliberalismo en lo económico, su olvido de sus raíces republicanas, aceptando no hace mucho al heredero de un Rey que dejó Franco, sin poner un sólo pero, y otras cuestiones que hoy no tocan aquí, han conseguido que tanta gente le haya dado la espalda al darse cuenta que ya no son el partido de izquierda que se suponía que eran. Pero como legislaron a favor del avance, las leyes que hicieron están ahí y ahora son el escudo al que muchos dirigentes se aferran cuando les llueven las críticas. Y aquí es donde quería llegar.

 Si entre los días 8-10 de Octubre estuvisteis un poco atentos a Twitter, posiblemente veríais que saltó una polémica entre miembros del PSOE y Podemos a cuenta de una votación sobre el aborto en Bruselas. Si no sabéis de qué iba la cosa, aquí tenéis un resumen. Los principales nombres que saltaron de parte del PSOE fueron Elena Valenciano y José Blanco. La primera adujo un error y dijo que se corregiría el voto como al final ha sido, el segundo se limitó a ponerse tras el escudo del pasado.

 Imagen 1. Voto inicialImagen 01

Imagen 2. Voto corregidoImagen 02

 Según Clara Serra, de Podemos, no es que lo que ocurrió fuese un error (es difícil que se equivoquen a la vez más de 100 personas), es que los socialistas europeos prefirieron mantener un acuerdo con los conservadores, que dejaba fuera el tema del aborto porque sino éstos no aprobarían la propuesta principal, antes que aceptar una enmienda de la izquierda (os recomiendo que leáis todo el texto ya que me he limitado a resumir lo que me parece el centro del tema). Poco después, la propia Elena Valenciano daba su versión en otro artículo diciendo que ese tema ya se había votado otras veces y que la Izquierda Europea se estaba saltando el acuerdo, de ahí el voto en contra a la enmienda. Aún así, reconocía que era un error que el grupo socialista no considerase dicha enmienda (su texto, aquí).

 No quiero entrar en el “galimatías” que es el asunto de las votaciones en Europa. Entiendo que una persona que tenga convicciones feministas debe votar siempre a favor del derecho al aborto, aunque se haya votado ya 100 veces, o aunque la votación 101 venga de un partido que es rival electoral, o aunque la dirección del partido marque una disciplina de voto por los motivos que sean. Las libertades siempre deberían quedar por encima de las luchas partidistas.

 No quiero que se use el “y tú más” o “y tú menos”. Elena Valenciano recuerda que Carolina Bescansa dijo en una ocasión que el aborto no era un tema prioritario, y me parece un terrible error (por no usar una expresión más fea), a todos los niveles, de la dirigente de Podemos ¿pero qué tiene que ver aquí? Si Podemos impulsa o participa en una enmienda a favor del aborto, creo que eso es prueba suficiente para saber que están a favor del mismo. Del mismo modo, también sabemos que la inmensa mayoría del PSOE y, en concreto, Elena Valenciano, lo están, aunque en esta ocasión votasen en contra por politiqueo del malo, y hayan tenido que recurrir a hacer una corrección de ese voto. Más preocupante, ya que estamos, me parece la abstención de Ciudadanos, que sigue con su indefinición estudiada de “ni sí, ni no” en todo ámbito de interés para la gente y así atraer todo tipo de voto. De éstos sí que no sabemos si están realmente a favor o no del aborto.

 No quiero peleas entre posiciones idénticas por un puñado de votos. No soy periodista ni jurista, sólo una ciudadana cualquiera que no tiene tiempo de estudiarse las normativas europeas que salen de cada reunión para saber si, como defiende Elena Valenciano, Podemos y la Izquierda Europea sacaron una enmienda innecesaria. Si lo era, me parecería mal por parte de Podemos por intentar sacar rédito electoral de un tema serio pero, igualmente, estaría mal por parte del PSOE por no votar a favor sin más vuelta de hoja, pues simplemente volverían a dejar patente su apoyo al derecho al aborto. Si la enmienda sí era necesaria sería aún peor y el grupo socialista al completo dejaría de tener la única baza que aún le queda ¿Que los conservadores se hubieran negado a apoyar la propuesta principal si entraba el aborto? Pues precisamente es contra ellos contra los que deberíamos estar peleando políticamente, no entre gente que defiende lo mismo desde partidos distintos. Me imagino a los conservadores con unas una bolsa de palomitas, riéndose, mientras ven que nos peleamos dejándolos a ellos tranquilos.

 No quiero que los avances sirvan de escudo a las críticas. Que el PSOE aprobase leyes importantes no da carta blanca para hacer y deshacer sin dar explicaciones. El último despropósito ha sucedido en Asturias, donde los socialistas se han quedado solos cuando se votaba un plan de garantía habitacional para las víctimas de violencia machista, y todo parece apuntar a que es por un motivo muy similar: que era iniciativa de Podemos (más información, aquí). Nadie le quitará el mérito al PSOE de las leyes que sacó, pero con acciones así, van a perder el único motivo por el que aún se le respeta. Y ésta podría ser la última decepción que a muchos nos quedase por sufrir de este partido.

 No quiero politiqueos. Quiero política de verdad, que se defienda siempre la libertad de las mujeres sobre su propio cuerpo sin hacer cálculos electorales, haga quien haga dicho cálculo. Tal vez pido mucho estando tan cerca las generales.