MADRID 2012(no), 2016(no), 2020(tampoco), ¿?

Vaya de antemano mi respeto y consideración más profunda a todas las personas que han trabajado, con ilusión y entrega absoluta, en la elaboración de la candidatura olímpica, a pesar de las dificultades económicas, caprichos de los dirigentes y propuestas peregrinas de advenedizos que les llegaban un día sí y otro también.  Un abrazo sincero a todos los deportistas de verdad que, alejados del star system, veían en los Juegos una oportunidad para trabajar con un mínimo de dignidad y recursos, que sistemáticamente se les niegan, para demostrar su auténtica valía y, también, a todas las personas sin trabajo que habían depositado sus esperanzas en encontrar empleo en las tareas previas a los Juegos.

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La larga noche bonaerense da para darle muchas vueltas a por qué, igual que la Armada Invencible, el inmarcesible proyecto de Madrid 2020, ha sido derrotado con estrépito en su primera batalla:

Nunca te pelees con un peluquero antes de que te corte el pelo o con un fotógrafo antes de que te haga una foto.  El afán cegador de levantar una cortina de humo que ocultase las miserias y miserables del caso Bárcenas, llevó al iluminado de turno a remover el avispero de Gibraltar sin tener en cuenta que, los países de la Commonwealth, suponen 25 votos en el COI y, para según qué cosas, los británicos son muy suyos.  ¡Ole Estrategia!

La organización de unos Juegos Olímpicos supone una inversión brutal prácticamente a fondo perdido.  Un país que, sin ningún rubor, ha destinado el 25 % de su PIB a reflotar artificialmente una banca saqueada por una camarilla de delincuentes de cuello blanco propios y ajenos.  Un país con más de seis millones de personas sin trabajo y prestaciones de saldo.  Un país que ha desguazado a presupuesto armado la Educación Pública y el sistema de becas, la Sanidad Pública vendiendo en almoneda sus valiosos recursos humanos y de infraestructuras al amiguete de rigor, la ayuda a la Dependencia dejando, literalmente, tiradas a las personas más débiles y el Sistema Público de Pensiones difundiendo, a mala fe, la especie de su insostenibilidad.  Un país así no puede esperar que, el resto del mundo, confíe en las buenas palabras de sus gobernantes.

Nos sangran los oídos de escuchar como tal o cual iniciativa, movilización o protesta ciudadana perjudica a un ente etéreo conocido como la “Marca España”.  La imagen, pública y privada, transmitida por los políticos desplazados a Buenos Aires es para cerrar el espacio aéreo e impedir su vuelta.  Discursos balbucientes, sembrados de tópicos, mal ensayados y peor interpretados; ruedas de prensa vergonzosas; trasiego de canapés y espirituosos más propios de la víspera del fin del mundo; torpe, tosco y rudo ejercicio de lobby que, en algunos casos, se asemejaba a los manejos de tratantes de ganado y otros comportamientos que no han trascendido, dejan la manoseada “Marca España” en decoración de felpudos, solo apta para que se limpien los zapatos en ella.

Enhorabuena a Tokio.  Solo me joden los horarios de las competiciones que obligarán a madrugar, no obstante, el factor de las audiencias televisivas también rema a su favor;  Asia mueve el mayor potencial de espectadores de la Tierra y, eso, también es mucho dinero, sobre todo cuando los derechos televisivos son la parte del león de la financiación de este tipo de eventos.

Fermín Álvarez

Aspirante a escribir y protagonizar mi propia vida, me conformaría con tener una frase. Además, soy Donante de Pelo.

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