LA SANIDAD

En estos días tras la operación del rey se habla mucho de la sanidad.

Para empezar el monarca decidió operarse en una clínica privada en vez de dar ejemplo y hacerlo en una pública. El motivo de no hacerlo en la pública, según ellos, es poca intimidad y problemas de seguridad, vamos que son paparruchas los motivos.

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La evolución de nuestra sanidad ha ido de mal en peor.

Empezamos en el último tramo de la dictadura con una sanidad de beneficencia, que medianamente cubría a casi todo el mundo en las pequeñas cosas. Luego ya en democracia se fue evolucionando a mejor dando prestación a todo el mundo y haciéndola universal y gratuita hasta que llegó el señor Rajoy. Empezó en su comunidad feudal haciendo el experimento y está intentando trasladarlo a toda España. Primero con el repago farmacéutico y siguiendo con la privatización de hospitales, pago en farmacia hospitalaria, quitando derecho a inmigrantes sin papeles…. Los pacientes satisfechos y los médicos y sanitarios contestos con su trabajo y satisfechos con la labor de curar y a tender a los pacientes.

A estos señores del PP se les ha acabado la fórmula del enriquecimiento del ladrillo y lo que pretenden es hacer un negocio con algo tan importante como es la salud.

Es la autoprofecía cumplida: “digo que no funciona y me aseguro de que no lo hagan.”

En los centros públicos había estabilidad y seguridad presupuestaria y de empleo. Lo que ayudaba a construir comunidades de aprendizaje y práctica profesional. Los incentivos no eran altos pues en estos casos no se tenía tan en cuenta la productividad, ante todo y sobre todo primaba curar a los pacientes, pero la motivación era el reconocimiento y el prestigio. Favoreciendo la calidad y la innovación tecnológicas y realizando de forma casi altruistas las funciones docentes y de investigación.

La lógica privatizadora produce fragmentación, mercadeo y miopía para obtener beneficios a corto plazo.

En el caso de la sanidad privada la historia es muy diferente pues a la empresa lo que le interesa es tener muchos beneficios. Poniendo en riesgo la carrera medica de los que trabajan allí y lo más importante precarizando al paciente que puede llegar a tener consecuencias letales.

Lo más sensato es hacer especial hincapié en la atención primaria, pues si ponemos medios para evitar grandes males nos ahorraremos de ir a una hospitalización especializada. Otro riesgo que se corre en no haber cobertura para los “sin papeles” es que estos no van al médico por dificultades económicas y con lo cual puedan volver enfermedades ya erradicadas en nuestro país. En algunas comunidades como Valencia ha habido brotes de tuberculosis en niños, ya empiezan a verse los resultados negativos de los planes de este gobierno.

Los españoles debemos unirnos a la “Marea Blanca” e impedir que nos terminen de desmantelar la sanidad.