El discurso REAL de la apertura de la legislatura

Señora Presidenta, Señor presidente del gobierno, Señoras y Señores diputados,

Quiero comenzar mis palabras, en esta apertura solemne de la Legislatura, expresando junto a la Reina nuestro profunda tristeza por la trágica noticia que hemos sabido estos días. Una ciudadana perdió la vida por ineficacia política y por no respetar la ley vigente. Una triste noticia que ninguna nación democrática que vela por sus ciudadanos podrá tratar con indiferencia ni considerarla como un caso aislado más.

Una pérdida que tiene que servirnos como una lección para hacer las cosas mejor en el futuro, para respetar a nuestro compromiso con la ciudadanía y depurar responsabilidades donde las haya. Como Jefe de Estado esto me produce enorme insatisfacción, sabiendo que hoy ya no sirve cualquier gesto, pero os pido un minuto de silencio para Rosa, como expresión de solidaridad, respeto y culpabilidad.

Además, como Jefe de Estado, me hago cargo de todos los gastos para esta familia y una indemnización que por alta que sea, seguirá siendo insuficiente. (Minuto de silencio).

La monarquía expresa su enorme respeto y reconocimiento a las Cortes Generales. En una Monarquía Parlamentaria, la presencia del Rey en el Parlamento es la expresión constitucional del vínculo entre los depositarios de la soberanía nacional y el Jefe del Estado. Lamentablemente, este vínculo ha sido roto durante la última investidura.

La representatividad de esta institución, el Congreso, es un pilar fundamental, si no es el único pilar más importante para su correcto funcionamiento. Las Cortes deben ser la garantía de un estado democrático, un estado de derecho, está garantía que se ve en peligro cuando las Cortes no representan a la voluntad popular real.

Sr. Mariano Rajoy, es cierto que usted ha tenido la confianza de los diputados de algunas formaciones. Pero ¿Tiene usted la confianza de sus votantes?. La confianza más importante es la que cuenta con el respaldo de la ciudadanía. Y me consta, que algunas de las formaciones que le dieron su confianza, lo hicieron a pesar de lo deseado por sus votantes, con un incumplimiento del contrato electoral.

De esta forma, se ha resuelto el problema de la gobernabilidad, pero provocando a más distanciamiento ciudadano de la actividad política. Cosa que pondrá en entredicho la legitimidad de nuestro sistema democrático, su continuidad y su estabilidad.

Como Jefe de Estado, me veo obligado a pedir a que se convoquen otras elecciones, donde los partidos que pactaron esta fórmula política de investidura, tendrán que tener la aprobación de sus votantes.

Nuestra institución entiende que los procesos electorales suponen un gasto económico al estado, pero al mismo tiempo, entendemos que el coste social y político que supone esta investidura, o esta forma de hacer las cosas, serían aún más elevados. Entendemos la inquietud, el malestar y el desencanto que volver a votar podrá producir en una parte de los ciudadanos , pero esto no significa que dejemos de ser unos verdaderos representantes públicos, ni justificará a cualquier precio o fórmula.

El dialogo, la responsabilidad y la generosidad son, sin duda, cualidades imprescindibles en el funcionamiento político. Salvo que, sin un respaldo popular, estas cualidades pierden cualquier importancia. La representatividad y la legitimidad son aún más importantes en una democracia, son cruciales y primordiales.

Entiendo que nuestros aliados y socios nacionales e internacionales estén preocupados por la falta de gobierno. Como Jefe de Estado, me preocupa aún más la preocupación de nuestros ciudadanos que no se ven reflejada su voluntad en sus propias instituciones.

Señoras y señores diputados, ustedes han recibido un mandato de los ciudadanos y tienen la obligación política, moral y democrática de cumplir este mandato. Cualquier duda o imposibilidad de pacto, es siempre democrático volver a preguntarlo a la ciudadanía. Y dentro del marco de este mandato, se puede llegar a un acuerdo desde el debate constructivo, la responsabilidad, la generosidad, el respeto y el entendimiento. Siempre cuando se ponga al interés general al frente y al ciudadano como el único beneficiario de ello.

España es una gran nación, pero solo cuando su pueblo se ve perfectamente reflejado en sus instituciones. Estás no podrán funcionar alejadas del pueblo, ni dejar de representarlo sean cual sean las circunstancias.

Señorías, en estos años de crisis, muchos de nuestros compatriotas se han visto golpeados, humillados y teniendo enormes dificultades por tener una vida digna que les permita seguir adelante.

Por responsabilidad, y como Jefe de Estado, he decidido reducir el gasto de nuestra institución al mínimo y destinar la gran parte de nuestro prepuesto para intentar rescatar a las familias que se encuentran en dificultades. Entiendo que no será suficiente, pero es un gesto de solidaridad, en una España que siempre se caracterizó por su gran sentido de solidaridad, de interés general y de sentido común. Y animo a los políticos y a los ciudadanos a hacer lo mismo, siempre cuando su nivel de vida lo permita.

No podemos seguir mirando hacia otro lado, ni debemos tolerar que nuestras y nuestros compatriotas sigan viviendo en una extrema necesidad. La políticas del estado también deben centrarse en la ciudadanía, centrar su austeridad en las instituciones y no afectando aún más a los ya afectados.

Nuestro compromiso es con la ciudadanía, la democracia y España. Es así como debemos tener y mantener a España como una gran nación.

Señorías, la corrupción, que ha indignado a la opinión pública en todo nuestro país y que debe seguir siendo combatida con firmeza, tiene que llegar a ser un triste recuerdo de una lacra que hemos de vencer y superar. Para ello, es fundamental que la justicia pueda actuar con total independencia, transparencia y rapidez. Hay que adoptar medidas urgentes para fortalecer el aparato Judicial y las fuerzas de seguridad con todas las garantías y medios necesarios para que puedan desarrollar su trabajo de la forma más eficaz.

Las formaciones políticas y las instituciones deben también luchar contra esta lacra que está dañando seriamente a nuestro sistema desde dentro y a nuestro prestigio internacional. Una lacra que aumenta aún más la brecha entre la vida política y la ciudadanía. Nada desgasta más a nuestras instituciones que tener representantes involucrados en casos de corrupción o prevaricación, entre otros asuntos.

En nombre de la Casa Real, pido disculpas a toda la ciudadanía, por cualquier comportamiento inadecuado que ha podido cometer algún miembro de la Casa Real, asegurando desde el compromiso que estas prácticas nunca volverán a ocurrir, ni se van a tolerar en nuestra institución.

Señorías, España es una nación de naciones. Naciones que siempre han convivido en paz, en armonía y complicidad. Esta convivencia que se ha visto desestabilizada en los últimos años y para evitarlo, es necesario el diálogo entre estas naciones con gran generosidad. El distanciamiento y el silencio nunca serán la solución, la provocación de nuevos conflictos aún menos.

Necesitamos un estado fuerte con todos sus componentes, para poder afrontar juntos los retos económicos y de estado, actuales y futuros. Como pueden entender señorías, estos retos se han aumentado en los últimos años con la crisis, el terrorismo en un mundo globalizado. El terrorismo que hemos sufrido en nuestra propia piel y que debemos afrontar como una gran nación, unida.

Aprovecho de este discurso, para expresar mi apoyo y mi solidaridad con todas las familias que han sido víctimas del terrorismo. También pido a los políticos que hagan lo necesario para lograr una verdadera reconciliación con las víctimas del Franquismo. No podemos hablar de un futuro común sin haber resuelto los conflictos del pasado. No debemos discriminar entre las víctimas, ni pedir el olvido a las familias que aún tienen a sus familiares enterrados. Es la única forma para conseguir esta reconciliación, la justicia y la dignidad para todos los españoles, sin excepción.

También desde la solidaridad, no podemos seguir impasibles ante el drama de los refugiados. Unas personas que hasta hace poco tenían su propia vida en sus países y por culpa de la guerra, se ha visto obligadas a huir y perderlo todo. Somos un país solidario y solidarios han sido con nosotros muchos países en nuestros años más difíciles. No podemos ahora dar la espalda a estas víctimas de la guerra, no es ético, ni moral, ni humano, ni forma parte de nuestra cultura solidaria. Tampoco coincide con nuestros compromisos internacionales en materia de DDHH, ni respeta a la multitud de tratados que España tiene firmado con otras naciones y organizaciones humanitarias.

Para finalizar, y ante las diversas voces sobre la continuidad de nuestra monarquía, he decidido someter a nuestra institución a un Referéndum donde serán los ciudadanos quienes elegirán la forma de estado de su país. La Constitución española garantiza la soberanía del pueblo español y así debe ser.

La tarea no es fácil, nadie lo duda, pero en sus manos está. Los españoles de hoy y del futuro nos lo piden. Se lo debemos; pero, sobre todo, se merecen una España limpia, solidaria y de [email protected] [email protected] españoles.

Muchas gracias.

Moltes gràcies / Eskerrik asko / Moitas grazas.

Nota del escritor del discurso: Es una versión editada del discurso, para reflejar un poco cómo debería ser un discurso de un verdadero Jefe de Estado. Sé que os molaré como rey, pero paso, gracias. 🙂

Esparroquí

Esparroquí

Pienso con mi Teclado, sin Filtros, con Criterios! Que se escapen estos pensamientos ¿Qué más da?! Quien siembra miseria, no es el que siempre recoge su cólera!

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