De Podemita a Periodista

“El periodista es libre, la ciudadanía también es libre de valorar a su trabajo. Nadie critica al periodista por su profesión, más bien por su actuación.”

Queridos Periodistas,

Antes de empezar este artículo (o carta), me gustaría dejar claro que soy un simpatizante y votante de Podemos. Por lo tanto, lo que os voy a decir, no representa ni a Podemos, ni voy a hablar en nombre de los simpatizantes y votantes de Podemos. Eso sí, si se identifican con lo que digo, os aseguro que no es culpa mía, ni es de Podemos.

También quiero dejar claro que cuando utilizo el termino “Periodista”, no me refiero a aquellos y aquellas que se han vendido por completo al establishment corrupto, supongo que ya se os están pasando por la cabeza unos cuantos nombres en este instante.

Como sabéis, últimamente no nos llevamos bien con un sector de vuestra profesión, sobre todo desde Podemos. Un sector que, quizá, también os tiene hartos y preocupados. Las razones sobran y los ejemplos también. Os aseguro que no es nada malvado, es pura crítica legítima, inteligible y constructiva.

Como Podemita, os aseguro que no tengo nada contra vuestra profesión, todo lo contrario. Es una profesión noble, una profesión que necesita mucho esfuerzo, implicación, pasión y a veces riesgos personales y profesionales. Entiendo perfectamente que a muchos de vosotros, en los tiempos de mediocres que corren, os cuesta más contar una verdad que lo que cuesta a los lacayos contar mil mentiras. Es un oficio tan importante para la sociedad que sus fallos constantes ya no se pueden aguantar.

Además, estaréis de acuerdo conmigo, que el Periodismo juega un papel fundamental y muy importante en fundar el modelo de una sociedad del siglo XXI. Esta en manos del Periodismo crear una sociedad informada y por lo tanto implicada y consciente de su presente y futuro, o una sociedad desinformada, manipulada e incluso adoctrinada, que actúa en contra de su propio interés.

No hay lugar a duda de que el Periodismo es de las herramientas más potentes para controlar y vigilar a la vida política de un país, es el conductor entre la vida política -pública- y la opinión pública. Si este conductos falla o sufre pérdidas -intencionadas o no- de información, fallará toda la sociedad.

No pretendo hablaros sobre vuestra propia profesión ni la intención es daros lecciones. Simplemente, son reflexiones sobre cuán importante para mi es vuestra profesión.

No es fácil informarse en este país, resulta casi imposible leer, ver u oír una noticia sin tener que contrastarla o completarla personalmente. Resulta complicado escuchar un análisis periodístico sobre la política u otro asunto, sin que se note la preferencia política de casi cada periodista tertuliano. De hecho, muchas valoraciones son segadas políticamente o ideológicamente. Hasta tal punto que para la ciudadanía, resulta complicado -o imposible- formar su propia opinión o dar por veraz una información sin que haya una interferencia política o ideológica por parte del periodista.

La ciudadanía es lo suficiente madura para sacar sus propias conclusiones, solo basta con darle una información no sesgada. No estoy diciendo que el periodista no puede valorar o dar su opinión personal. Pero cuando la opinión -la especulación- se confunde con la información, creo que esto supondría un problema. Tampoco quiero decir que los periodistas no pueden tener preferencias o pertenencias políticas o ideológicas, faltaría más, en su vida personal cada uno que haga lo que quiera. Salvo que cuando estas preferencias influyen sobre la información dada y/o ocultada, también esto supone un problema.

Últimamente, algunos periodistas pusieron el grito en el cielo por que se les criticó. Me gustaría decir a estos periodistas, que si se creen inmunes a la crítica, se han equivocado de profesión, cualquier profesional es criticable. Que no se crean dueños de la verdad, ni que están por encima de la crítica.

Cuando un periodista no respeta a su profesión o al receptor, los ciudadanos por obligación le llamarán la atención y por hartazgo de ver a tanta manipulación a diario. La sociedad ya tolera menos que se le tome por imbécil desde varios sectores. Nadie pretende marcar la agenda del periodista, es libre de decir y escribir lo que le apetezca o interesa. Pero que no se olvide que se está dirigiendo a una sociedad, que puede aceptar o rechazar a lo que le envía como producto. Si el periodista cree que puede criticar y manipular sin que pase nada, o si quiere hacerlo sin que pase nada, lo tiene muy fácil: irse a un chino y comprar un diario íntimo, que solo lo lea él.

El periodista es libre, la ciudadanía también es libre de valorar a su trabajo. Nadie critica al periodista por su profesión, más bien por su actuación. El error lo puede cometer cualquiera, salvo quien no hace nada. Pero cuando el error (manipulación, medias verdades, tapar la información…) se convierte en una regla, un periodista -o un medio- pierde su credibilidad y ¿Qué sería de un periodista o un medio sin credibilidad?

No es solo una impresión social, hasta la universidad de Oxford ha sentenciado que los medios españoles son los menos creíbles de Europa. Quizá esto os daría una pista para entender que hay un serio problema con la credibilidad de los medios de este país, y que la crítica ciudadana no es más que un síntoma que quizá desde vuestra profesión conviene tomar en serio.

La gente no solo critica a los periodistas, como lo habéis comprobado, hay periodistas -pocos- que tienen una muy buena valoración de la ciudadanía, incluso tiene su respaldo. Creo que os consta que la ciudadanía apoyó a muchos periodistas en sus momentos más difíciles, en casos de EREs, despidos, ataques, intimidaciones…. Se les apoyó a pesar de su valoración a estos periodistas, sea buena o mala, a pesar de su coincidencia con los medios donde trabajan, lo hizo por justicia y en defensa a la profesión. Por que lo que la sociedad no va a tolerar, los críticos tampoco, es que haya poderes que manejen a los periodistas según sus propios intereses, como ejemplos: Tve, El País, El Mundo, Canal 9…

La sociedad respaldó a estos periodistas, mientras un sector de vuestra profesión no ha dicho ni una palabra. Entiendo que algunos no lo hicieron por miedo a perder su empleo, pero también sé que muchos callaron por cobardía y por servilismo.

Vuestra profesión no es nada fácil, los que manejan a los medios de comunicación en este país, forman un lobby con los mismos intereses -en general- que las instituciones o empresas que conceden publicidad. No lo tenéis fácil, por que ser periodista independiente estando pagado por este lobby, es arriesgado, literalmente. Quizá habrá que reestructurar la profesión, empujando hacía otra organización de este sector, donde haya más protección para los periodistas frente a la manipulación y la intromisión empresarial/política, o lo que se le llama ahora: linea editorial.

Espero que estas lineas, más que haceros reflexionar, os muestre que tenéis mi respaldo y aprecio. Soy de Podemos y me gustaría que se le de caña a mis representantes -por favor-, pero en lo que realmente interesa a la ciudadanía. Por que cuando veo a mis representantes dedicando tiempo a entrevistas en Al Rojo Vivo -por ejemplo-, para que luego les pregunten sobre temas de prensa amarilla en vez de la política, créedme: me indigna bastante.

Casi nunca preguntan a nuestros representantes sobre sus propuestas, sus votaciones, sus políticas… sobre todo a los de Podemos, siempre las mismas preguntas llenas de amarillismo y en busca de titulares. En cambio, a otros, solo les llaman para preguntarles sobre política, con el fin de mostrarles “trabajando” y más “sensatos”.

Son detalles, que algunos periodistas creen indetectables, pero ignoran que la sociedad ha cambiado y ya casi no se pierde ningún detalle. Pero aún así, siguen propagando a la mediocridad y a la manipulación -directa o indirecta-, como si nada.

Hay periodistas que ganan más que otros, hay periodistas que trabajan más que otros y hay periodistas valorados mejor que otros. Pero al final, poco importa lo que gana o pierde el periodista, por que a esta batalla o la ganaremos todos o la perderemos todos.

La pregunta es: ¿Qué modelo de sociedad queremos todos?¿y qué podremos ganar o perder todos?

A buen entendedor…

Atentamente,

Esparroquí

Esparroquí

Pienso con mi Teclado, sin Filtros, con Criterios! Que se escapen estos pensamientos ¿Qué más da?! Quien siembra miseria, no es el que siempre recoge su cólera!

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