Autocrítica: #26J, no todo fue Jauja

Los resultados del 26J fueron clarificadores. El PP consiguió una fuerte victoria, superando los resultados del 20D en votos, y en 14 escaños. Cabría que nos preguntáramos por qué casi 8 millones de personas siguen votando a “presuntos corruptos”, como bien dijo Oltra. Cómo de bien ha funcionado el discurso del miedo para que 8 millones hayan huido de “los malos” para volver a acercarse a los que de verdad han llevado a nuestro país a la ruina social. Han preferido lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Pero, no obstante, sería de excesiva ingenuidad no aceptar los pésimos resultados de Unidos Podemos este 26J, y deberíamos preguntarnos también por qué más de un millón de personas se han quedado en casa, desmovilizados ante la posibilidad de poder cambiar nuestro país y desbancar al PSOE y al PP. Para eso toca hacer autocrítica, ya que de las derrotas y de su análisis se aprende para no cometer los mismos errores.

En primer lugar, es un hecho que Podemos ha adoptado un discurso demasiado relajado durante la campaña electoral para lo que los ciudadanos indignados con el sistema estamos acostumbrados y echamos de menos del Podemos de antes. Ante el discurso el miedo ejercido por todos los partidos mayoritarios, se han limitado a las sonrisas y a hacer caso omiso, creyendo que la confluencia aseguraba por si sola la suma o multiplicación de fuerzas, permaneciendo impasivos ante las humillaciones del PSOE o del PP. Menos sonrisas, y más mano dura en el discurso: en campaña no hay aliados, y más cuando el PSOE ha dejado claro que con Podemos no quiere ir ni a la vuelta de la esquina. Son nuestros enemigos, no nuestros aliados. Podemos nació como alternativa y no como complemento a los partidos tradicionales. Solo se deberá pactar con los socialistas en base a programas, como en las comunidades y ciudades del cambio, no presuponiendo que son aliados sin una base programática.

Además, Unidos Podemos pecó de, como dijo Monedero, infantil al creer las encuestas por segunda vez, que empacharon a las bases y a la cúpula de sorpassos haciendo que se perdiera la concepción del PSOE como un verdadero rival, obviando que se estaba en una situación de empate con el PP, nada más lejos de la realidad.

Así, el tono con el PSOE debería haber sido mas duro que con el PP, ya que es del PSOE donde más gente socialista de verdad se puede rescatar. Y esto desde luego no se hace alabando al adversario, y diciendo que Rodríguez Zapatero fue el mejor presidente de la democracia española cuando pactó con el Partido Popular la reforma del artículo 135 de la Constitución, haciendo que la deuda prevaleciera sobre el gasto social, saltándose la soberanía popular, preludio de los recortes más agresivos de la democracia. Así es. No se puede alabar lo que siempre se ha criticado y lo que ha hecho nacer a Podemos, el descontento de la población provocado por la gestión y la acción a espaldas de la gente por parte de los dos partidos tradicionales del régimen del 78. Menos sonrisas ante el PSOE, que dejó bien claro que no quería hacer frente a la mayoría del PP en el Senado despreciando el pacto de la izquierda para esta cámara que habría conseguido la posibilidad de hacer reformas para la gente con mucha más seguridad.

Pero hay que dejar clara una cosa: Podemos no hizo mal en pedir sillones, eso no fue un error ni la causa del fracaso como muchos quieren hacernos creer. Como bien defendió Julio Anguita, pongamos seriedad y digamos bien claro que en un Gobierno de coalición se debe de tener control por parte de ambos partidos, y no dejar claro que se necesitan sillones para gobernar sería una insensatez. Además, en contra de lo que dice Pedro Sánchez, Iglesias se postuló para ocupar los ministerios de Economía, Educación, Sanidad, Servicios Sociales, Defensa e Interior. Si eso no es querer hacer políticas para la gente que venga Dios y lo vea.

No obstante, sigamos con la autocrítica que hacíamos en las anteriores líneas. Durante la campaña, no se transmitieron bien las ideas programáticas. Fuera de la idea del Catálogo, para mi buena, en los debates se limitaban a apelar a la tranquilidad cuando los adversarios atacaban desde las discrepancias programáticas, pero no se consiguió, parece que ni se intentó, transmitir correctamente las medidas de programa, que las hay. En vez de mensajes de ilusión, mensajes con políticas claras para la gente, para que se sientan atraídos por el programa y no solamente por lo visceral. No solo hablar de lo malo que es 135 o de que hay que crear empleo, sino explicar, sin limitarse a enunciar. Tampoco en las plazas se transmitieron las medidas. Se jugó demasiado con los mensajes emotivos que, puede que funcionen en mucha parte del electorado, pero no suficiente para atraer a gente que quiere escuchar medidas reales para poder recuperar este país.

Por otra parte, no fue beneficioso para Podemos apelar a las etiquetas de socialdemocracia en un intento de robar votos al PSOE. Pareciera que no recordaba que no solo iba la cosa de ganar votos, sino de mantener lo que ya tenía. Es decir, la medalla de la socialdemocracia puede haber hecho mucho daño a la coalición desde el electorado más a la izquierda, de Garzón, que veía como su formación se unía a otra que parecia, tenía la autoridad y la potestad para imponer una etiqueta ideológica. Ya vimos como fue de molesto en el PCE con la consiguiente campaña lanzada en la redes sociales proclamando el #SomosComunistas. Además, un partido que aspira a la transversalidad para ganar un espacio político alternativo a los partidos tradicionales, y que había renunciado a cualquier etiqueta, no podía ahora colgarse medallitas. No era lógico y posiblemente ha sido el error más significativo.

No caigamos en el error de ver que el origen del fracaso es el haber votado NO al programa neoliberal con el que PSOE-CIUDADANOS se presentaron a la sesión de investidura. Fue acorde con los principios de Podemos, y con aquel discurso de 2014 en el que Iglesias decía que no dirían SI a cualquier precio. Acorde a las bases de Podemos que decidieron democráticamente y de forma vinculante rechazar un acuerdo de centro-derecha con políticas que habían llevado al país a la situación actual. Así, por mucho que el PSOE se quiera aferrar al NO de Iglesias para justificar su actual fracaso, no fue eso causa del batacazo de Unidos Podemos. De hecho, no tan bueno sería el pacto cuando los dos firmantes han perdido apoyos parlamentarios.

Y, ¿cuál deberá ser el papel de Unidos Podemos en esta legislatura? Hacer una fuerte oposición. Hacer política en el Parlamento contra los partidos de siempre, y salir a las calles y a las plazas cuando el neoliberalismo quiera volver a aplicar la austeridad en nuestros pueblos. Pero UP NUNCA podrá dejar gobernar al PP ni por activa ni por pasiva, esto corresponderá a lo más casposo del PSOE después del comité federal, atrasado estratégicamente hasta el 9 de julio para escuchar las propuestas de Rajoy. Tampoco deberá nunca votar SI a un gobierno de PSOE-CIUDADANOS, no ha llegado a las instituciones para eso. Ha llegado para cambiar la vida de la gente como ya se ha hecho en los ayuntamientos del cambio, liderando o apoyando el cambio con un acuerdo de programa progresista y para la mayoría social, pero que parece difícil con el PSOE en clave estatal. Por desgracia las voces sensatas en los socialistas están en el gallinero y se desoyen.

Puede que muchos votantes que confiamos en el cambio estemos desanimados. Pero solo debe tener el efecto contrario en el electorado. El cambio tardará un poco más en llegar, pero desde la unidad y desde un proyecto coherente, llegará.

No todo fue jauja, pero todavía tenemos las plazas.

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